Me había propuesto hacer algunos cambios con un fin puramente egoísta: ahorrarme tanto trabajo, pero al primer intento, perdí el partido.
Hace tiempo observaba un ir y venir, laboriosísimo. Un zumbido de abejas obreras, cotorreo y de rato en rato unos aplausos que me hacían recordar una dinámica grupal de no se dónde ni no se cuando. Creo que se daban ánimos.
En fin, no me interesé en el asunto hasta que me llegó la hora de formar parte de esa troupe. Resulta que era la forma en que trabajaban para organizar envíos de materiales a unos cursos de capacitación que yo sí conocía porque estaba elaborando una parte delos manuales, procedimientos y cronograma. Pero ¡oh! sorpresa, no sabía que cada curso implicaba tamaña tarea.
Me puse a observar y usando la cabeza me di cuenta que era una labor innecesaria y además peligrosa. Alguien había tenido al idea de organizar cada paquetito y cada carpetita de trabajo de cada participante de los mas recónditos lugares del país...acá, en Lima. What!!
Entonces se produjo la primera escaramuza. Abrí mi bocota y dije ¿qué hace el coordinador de la ciudad de destino? La respuesta fue que le habían ofrecido enviarle así el material y debían cumplir con el compromiso. Volví a abrir la bocota: ¿Les pidió eso? No, se lo ofrecimos.
¿Perdón? Cof cof cof, Me rasqué la cabeza, me despeiné, como suelo hacer cuando me veo ante cosas tan tontas como esa.
O sea...
La pared
Que no nos callen
jueves, 4 de diciembre de 2008
miércoles, 17 de septiembre de 2008
¡Deja de joder!
Luego de un lindo viaje de dos días, regresé a la oficina y me doy con la misma gente. Una calentando su empanada en el microhondas, otra prende su incienso, más allá ponen música de ángeles, una hace estiramientos y comenta sobre su nueva dieta y por si fuera poco se me acerca la gordis y me comunica que hoy día vamos todos juntitos a almorzar porque es el cumple de Ricardito.
- ¿Ah, sí? No sabía.
- Pero es que no miras la lista de cumples en la intranet?
- ¿La verdad? Me encontraba tan ocupada que me olvido de ver la lsita, soy una desconsiderada- Pero no puedo ir, he traído mi almuerzo-
- Lo invitas a uno de los chiquitos de limpieza, pues.
- Puede ser, te aviso.
- Es que te veo tan estresada, pobrecita. Te voy a poner en mis oraciones, porque hoy en la tarde nos reuniremos con mis hermanitos de la congregación y les voy a pedir que oremos por tí y por tu pobres hijitos. Pobrecita, amiga, siempre con estrés.
- Te parece, estamos bien. Gracias-
- Qué bueno, pero de todas maneras lo haré porque así uno se gana puntos en el Cielo.
- Plop!
Por qué no te metes al ropero y te pierdes en Narnia.
Más tarde... la gordis que está comiendo su sanguchón -antes del almuerzo- mira de reojo al practicante con expresión de desaprobación para que todos la noten y dice: Miguelito, qué haces ahí parado hablando por el celu, hay mas cajitas y folletitos que debes contar y entregarlas al courier.
El practicante: ¿cuántas envío y a qué lugares?
Gordis: el otro día te di un cuadrito, igualito nomás, ...
El practicante: ¿me puedes pasar el cuadro por el correo? Las direcciones estaban desactualizadas
Gordis: usa el mismo, o trae pa'ca que encimita nomás te escribo las cifras...
El practicante: más ordenado es en el excell
Gordis: Ay, no fastidies, trae el cuadrito...
Gordis escribe encima con otro color de lapicero y le entrega el cuadro al practicante, todo tachado: Ya está.
Practicante: Mañana lo hago porque es mi hora de salida, tengo clases.
Gordititititita: O sea que no quieres trabajar (con la boca llena), estás parado ahí toda la mañana y ahora te quieres ir
Practicante: pero desde la mañana me estás pasando el cuadro, me das chamba a última hora, qué quieres que haga. Consigue a alguien que me ayude y lo hacemos en un toque.
Gordis: voy a ver
No hace nada, sigue comiendo.
Practicante: seré conserje! para esto estudio comunicaciones en la católica?
Gordis se va puntualita, a las cuatro. Se despide y les promete a todos orar por ellos en su reunión religiosa, pedira al Todopoderoso que los haga mejores y los alivie de sus penurias. Va al estacionamiento sube a su auto y se va hacia el marcador, vuelve a subir al auto y se va a la salida. Le duelen las rodillas, evita caminar....en todo momento.
Sale del local y se encuentra con amigas, les da una jaladita y en el camino aprovecha para pontificar sobre el bien y el mal. Pone especial cuidado en describir lo buena que es y cuánto ayuda al prójimo desocupado de su cuadra, los ha organizado para que recen el rosario en su casa y ellos tan agradecidos le limpian la casa y hasta le cocinan y cuando hay tono sirven de mozos. Para que todas vean el resultado de sus oraciones.
- ¿Ah, sí? No sabía.
- Pero es que no miras la lista de cumples en la intranet?
- ¿La verdad? Me encontraba tan ocupada que me olvido de ver la lsita, soy una desconsiderada- Pero no puedo ir, he traído mi almuerzo-
- Lo invitas a uno de los chiquitos de limpieza, pues.
- Puede ser, te aviso.
- Es que te veo tan estresada, pobrecita. Te voy a poner en mis oraciones, porque hoy en la tarde nos reuniremos con mis hermanitos de la congregación y les voy a pedir que oremos por tí y por tu pobres hijitos. Pobrecita, amiga, siempre con estrés.
- Te parece, estamos bien. Gracias-
- Qué bueno, pero de todas maneras lo haré porque así uno se gana puntos en el Cielo.
- Plop!
Por qué no te metes al ropero y te pierdes en Narnia.
Más tarde... la gordis que está comiendo su sanguchón -antes del almuerzo- mira de reojo al practicante con expresión de desaprobación para que todos la noten y dice: Miguelito, qué haces ahí parado hablando por el celu, hay mas cajitas y folletitos que debes contar y entregarlas al courier.
El practicante: ¿cuántas envío y a qué lugares?
Gordis: el otro día te di un cuadrito, igualito nomás, ...
El practicante: ¿me puedes pasar el cuadro por el correo? Las direcciones estaban desactualizadas
Gordis: usa el mismo, o trae pa'ca que encimita nomás te escribo las cifras...
El practicante: más ordenado es en el excell
Gordis: Ay, no fastidies, trae el cuadrito...
Gordis escribe encima con otro color de lapicero y le entrega el cuadro al practicante, todo tachado: Ya está.
Practicante: Mañana lo hago porque es mi hora de salida, tengo clases.
Gordititititita: O sea que no quieres trabajar (con la boca llena), estás parado ahí toda la mañana y ahora te quieres ir
Practicante: pero desde la mañana me estás pasando el cuadro, me das chamba a última hora, qué quieres que haga. Consigue a alguien que me ayude y lo hacemos en un toque.
Gordis: voy a ver
No hace nada, sigue comiendo.
Practicante: seré conserje! para esto estudio comunicaciones en la católica?
Gordis se va puntualita, a las cuatro. Se despide y les promete a todos orar por ellos en su reunión religiosa, pedira al Todopoderoso que los haga mejores y los alivie de sus penurias. Va al estacionamiento sube a su auto y se va hacia el marcador, vuelve a subir al auto y se va a la salida. Le duelen las rodillas, evita caminar....en todo momento.
Sale del local y se encuentra con amigas, les da una jaladita y en el camino aprovecha para pontificar sobre el bien y el mal. Pone especial cuidado en describir lo buena que es y cuánto ayuda al prójimo desocupado de su cuadra, los ha organizado para que recen el rosario en su casa y ellos tan agradecidos le limpian la casa y hasta le cocinan y cuando hay tono sirven de mozos. Para que todas vean el resultado de sus oraciones.
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lunes, 17 de septiembre de 2007
Soy chupe, buuuaaaaa
Me la paso bastate aburrida, no pasa nada, cada mañana me levanto de madrugada, para poder llegar temprano a la oficina, pero casi siempre llego tarde, con diez o veinte minutos de retraso; subo a una custer o a un colectivo pirata y para no pensar prendo mi MP3.
Esa hora es más o menos tranquila, sólo me preocupa que el cobrador o el chofer no me molesten y que paren cuando se lo pida pero pegados a la derecha -que es lo menos probable-, también ruego no ver nada feo o triste.
El regreso es peor porque es de noche, cabeceo, me incomoda tanta gente, todos igual que yo, cansados. El azar ha estado a mi favor, ojalá me dure la suerte porque cada vez que espero el colectivo pienso si no llegó mi cuarto de hora y ya no la cuente más.
Esa hora es más o menos tranquila, sólo me preocupa que el cobrador o el chofer no me molesten y que paren cuando se lo pida pero pegados a la derecha -que es lo menos probable-, también ruego no ver nada feo o triste.
El regreso es peor porque es de noche, cabeceo, me incomoda tanta gente, todos igual que yo, cansados. El azar ha estado a mi favor, ojalá me dure la suerte porque cada vez que espero el colectivo pienso si no llegó mi cuarto de hora y ya no la cuente más.
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